
Trailer de 1 minuto en V.O.
Varios blogs y algunas otras revistas con las que también he tenido la suerte de colaborar como, por ejemplo, GEO, muestran y comentan algunas de las fotografías en su web.
Se han emitido algunos vídeos sobre la exposición en televisión. Podéis ver un par de ellos aquí y otro de la agencia EFE en el enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=2mqjNs_JsaY
Finalmente me gustaría expresar mi reconocimiento a todo el personal de EFTI; a Iván Bouso, director de National Geographic Channel y Mariano López, su homónimo en VIAJAR, que ha escrito este texto tan entrañable, tan cercano, a propósito de la ocasión:
SECRETOS DE TINO SORIANO
Conozco bien los secretos de Tino Soriano. Juntos, hemos cruzado en coche Estados Unidos, de San Francisco a Nueva York, y juntos atravesamos Siberia, Mongolia y China a bordo, primero, del tren transmongoliano y luego del Kowloon Express, que une Pekín con Hong Kong.
En Transilvania, alquilamos un coche fúnebre con caballos y una mujer nos prestó su ataúd por si acaso servía para componer la turbia sombra del conde Drácula. En México, le dio un premio el entonces presidente Vicente Fox por un reportaje que nos había llevado a la laguna de los brujos de Catemaco y a un pueblo mágico donde aún se insultan y se aman con versos españoles regidos por la métrica de don Vicente Espinel.
Podría añadir más misterios y más viajes. Como el que nos llevó en avioneta por las montañas del Drakensberg, la travesía a bordo del mayor crucero del mundo o la noche en que nos encontramos en el Parque Kruger a dos metros escasos de un leopardo. No hará falta. Creo que es suficiente para sostener que conozco las claves del trabajo de Tino Soriano, los secretos de su poderosa magia.
El primer secreto, la primera llave, se llama curiosidad. Ahí radica el verdadero motor de su trabajo. Parece fácil, pero se necesita una inmensa, profunda y permanente curiosidad para sostener la cámara con una mirada como la de Tino Soriano. No es la curiosidad de un niño. Es la de un adulto que no se cansa de indagar, buscar, captar motivos que le inducen al asombro.
La segunda clave es su humildad. Si puede, pasa inadvertido. ¿Por qué? Creo que porque ha hecho muchos kilómetros por el camino más sabio, el que afirma que los mejores viajes son los que más nos mueven a aprender. Siempre aprender.
Y la tercera llave de su querida Leica es su humanidad. ¿Dónde está Tino? Cuando nos separábamos, sabía que estaba entre la gente. La cámara es una extensión de sus ojos, que inspiran confianza. Con los ojos, con la cámara, habla con las personas que le rodean y escucha. Sobre todo, escucha. Nada humano le es ajeno.
Tino Soriano es, además, un nómada y un romántico, que viaja con las fotos de sus queridas damas en la mochila y no ha deshecho aún la maleta de un viaje cuando ya le urge comenzar el siguiente. Hay más secretos que quizá algún día podamos comentar, pero no querría guardarme el más intenso: la pasión por los viajes de Tino Soriano. La pasión con que viaja y la pasión con que trabaja. La pasión que se concentra y se desborda en cada una de sus imágenes, en las maravillosas imágenes que forman esta exposición. Gracias, Tino. Por tanto trabajo, tantos años; por estas imágenes, tu mirada, tu pasión y tus viajes.

Mariano López en Sudáfrica





